Home > Impulsos Solidarios > En Navidad, haz voluntariado en Comedores Sociales

En el siglo XVIII ya existían este tipo de instituciones para personas necesitadas en grandes ciudades europeas como Hamburgo, Londres o Múnich. El menú era muy sencillo: la comida estándar se denominaba “sopa de gatos”, en honor a Earl von Rumford, el gato de la cocinera que la cocinaba para su ejército. Una sopa barata, de fácil preparación y, al mismo tiempo, nutritiva y sabrosa.

En España, a causa de las distintas crisis económicas que ha atravesado el país, la asistencia a los comedores sociales se ha incrementado cada año y, con este aumento, también ha crecido la apertura de nuevos centros para dar servicio. Por lo tanto, el ingenio para llegar a cubrir tanta demanda como existe es extraordinario.

Según un estudio de OXFAM Intermón, hace unos años el perfil de los asistentes a este tipo de ayuda eran inmigrantes sin recursos o personas denominadas “sin techo”, que estaban excluidas de la economía y la sociedad. Hoy en día se ha añadido a este colectivo otro perfil: personas de mediana edad, con o sin familia, que se han quedado sin empleo o personas con empleo que, por la precariedad laboral, no cobran lo suficiente para cubrir sus necesidades. Si pagas la luz no tienes para comer; si compras comida, te cortan la luz. Es una de las miles de combinaciones como ejemplo que está latente en nuestra sociedad actual.

En un artículo realizado a Carlos Bote, dirigente de los comedores sociales de Santa Isabel, en Argüelles, y de Plaza Elíptica, ambos gestionados por la Comunidad de Madrid, indicaba que cualquiera de nosotros puede verse en esta situación, ya que aquellos que asisten a sus comedores son gente mayor de 50 años que no pueden estar en residencias, bien porque no pueden afrontar el pago por el tipo de pensión que cobran o bien porque no quieran perder su autonomía. También suele ir adultos, aunque no de manera asidua, recién divorciados o desempleados principalmente. En definitiva, perfiles variopintos con miles de historias detrás.

Hace unas semanas se realizaba la mayor recogida de alimentos a nivel nacional. Sin la aportación de Cruz Roja, Cáritas o de la Federación Española del Banco de Alimentos, no se podría abastecer a estos comedores para que realizaran su labor y, por supuesto, sin la tarea de los voluntarios no se podría dar el tan preciado servicio. No podemos olvidarnos de la gente que, desinteresadamente, dona alimentos en campañas señaladas, supermercados, restaurantes, empresas dedicadas a la hostelería, etc., y aquellos dedicados a clasificar, organizar y distribuir tales alimentos.

Los comedores sociales funcionan durante todo el año, aunque en navidades aumenta la demanda debido a lo especial de estas fechas y al frío que hace en las calles. Además, existen organizaciones que están pendientes de que la gente mayor no esté sola durante este periodo, de modo que organizan encuentros entre colectivos similares en los comedores. En vacaciones, durante la época en que el comedor escolar no se encuentra operativo, se abren también colegios públicos para ayudar a las familias con menores a su cargo con dificultades para abastecerse por sí mismas.

Por ese motivo, en fechas tan señaladas, este tipo de instituciones están encantadas de recibir voluntarios que les echen una mano. De modo que, si sientes la necesidad de aportar tu granito de arena al mundo antes de que finalice el año, o si ya realizas voluntariados de otro tipo de manera habitual, anímate a probar esta experiencia. Repartirás comida y felicidad en un día en que todos deberíamos tener un motivo para sonreír. Y ¡quién sabe! quizás el sentimiento es tan gratificante que repites.

¿Qué puedo hacer para colaborar en un comedor social?

La sociedad cada vez es más consciente de este problema, de la importancia de ayudar a sus semejantes, dado que la comida no es un lujo, sino un bien de primera necesidad. Así, tomando conciencia de la situación y formando parte de la solución, el día de mañana podremos escribir sobre el descenso de comedores sociales debido a que las necesidades básicas de todo el mundo se encuentran cubiertas.

Mientras tanto, no es difícil encontrar información a través de internet sobre las maneras de ayudar a los más necesitados y los lugares donde hacerlo. También puedes acudir al Ayuntamiento de tu localidad o al centro social más cercano a tu barrio. En este sentido, en la mayoría de los casos, los comedores sociales funcionan gracias a la ayuda desinteresada de voluntarios y voluntarias. Todos dedican su tiempo y ponen su esfuerzo en elaborar los menús, servirlos y mantener las instalaciones.

Como requisitos, en algunos comedores solicitan disponer del carnet de manipulador de alimentos, pero por regla general lo importante es la actitud y la bondad.

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