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Un proyecto altruista con doble intención: donar alimentos perecederos a las personas necesitadas, evitando así el derroche de comida.

 

En el mundo se tiran o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos al año, según los datos recogidos en el informe “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2014” , que publican anualmente la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Pero este malgaste de alimentos no se limita únicamente a los hogares, sino que se da a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final, por problemas en la recolección, el almacenamiento, el embalaje, el transporte o incluso por excedente de producto.

Para evitar este tipo de situaciones, un grupo de jóvenes alemanes montaron en 2014 una red digital llamada Food Sharing para entregar y recoger comida, no solo en las propias viviendas sino también en neveras colocadas en la calle o en puntos de intercambio. Pocos meses después de que la iniciativa surgiera en Berlín, un ciudadano de Hail (Arabia Saudí) decidió colocar otro frigorífico en la puerta de su casa con el mismo propósito.

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Por suerte, este proyecto ya ha llegado a España: Álvaro Saiz fue precursor de la primera nevera solidaria en nuestro país, concretamente en Galdakao (Vizcaya), quien gracias a la ayuda de la Asociación Humanitaria de Voluntarios de Galdakao, consiguió colocarla en la vía pública y comparte diariamente en su página de Facebook qué productos se encuentran en dicho frigorífico.

Lo maravilloso de todo esto es que dos meses después de que se llevara a cabo esta iniciativa en España, se ha “inaugurado” otra nevera solidaria en la puerta de una peluquería canina, en la calle Gloria de Murcia, propiedad de Juan Miguel Varea, un murciano de 44 años que gracias a su hermana Eugenia Varea tomó la idea y la emprendió con sus propios medios. Pero esto no es todo, sino que ciudades como Durango, Amorebieta, Alicante, Basauri, Málaga o Tenerife ya están esperando su oportunidad.

En principio, se trata de un proyecto de ayuda a los colectivos más desfavorecidos, especialmente a la población infantil que en los meses de verano no dispone de comedores escolares, fomentando el intercambio y la cooperación y evitando el despilfarro de alimentos que existe actualmente. Estará disponible para que todos puedan dejar los alimentos que no vayan a utilizar y que de otra forma se estropearían, y además se mantendrá abierta para que cualquier persona haga uso de la comida, sea cual sea su situación económica. En palabras del propio creador “no hay porqué tener una necesidad o tener un nivel económico bajo, cualquier persona puede aprovechar estos alimentos, pues preferimos que alguien, aunque aparque un Ferrari en la puerta y se baje vestido de Emilio Tucci, se lleve la comida antes de que mañana haya que tirarla porque se ha caducado“.

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En Impulso Solidario estamos seguros de que este tipo de acciones conseguirán recuperar los valores sociales de los ciudadanos, pues desde pequeños nos han enseñado que la comida no es basura y así deberíamos seguir pensando.

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