Home > Sin categoría > La enseñanza de VALORES POSITIVOS en Navidad

Todas las celebraciones o festejos tienen un sentido y, por consiguiente, pueden proporcionar enseñanzas muy valiosas. En esta ocasión, con la Navidad a la vuelta de la esquina, fecha de encuentros familiares, expresiones de amor y afecto e intercambio de felicitaciones, regalos y generosidad, queremos hablar de la importancia que tiene el aprendizaje de todos estos valores por parte de los niños.

En una época capitalista como en la que nos encontramos, muchas familias relacionan estas fechas principalmente con temas materiales: compra de juguetes, ropa festiva, decoración navideña, alimentos más caros de lo habitual… Pero son pocos los que dedican tiempo a inculcar el espíritu de estas fiestas entre los más pequeños.

Familia en NavidadLas vacaciones están bien, sí. Pero no por el hecho de poder dormir a pierna suelta o no tener la obligación de llevar a los niños al colegio, sino por disponer de más tiempo libre para estar con la familia y afianzar así la unión de la misma.

Sin duda, a todo el mundo le gustan los regalos, pero diversos estudios reflejan que quien da obtiene mayor satisfacción que quien lo recibe. Aquí entran los valores de la generosidad y la alegría.

Y además, las cenas multitudinarias y la decoración de la casa no solo consisten en dejar la vivienda más bonita que nunca; pueden servir para fomentar la colaboración y cooperación si se realiza en conjunto, ayudando todos y cada uno de los miembros de la familia.

Es importante que todo ello se inculque y enseñe desde la infancia a través de juegos, canciones y actividades divertidas. Sobre todo ahora, que un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Chicago (EEUU) ha descubierto marcadores neuronales específicos que predicen el comportamiento generoso de los niños a nivel cerebral.

Este estudio establece que los niños exhiben pronto patrones de respuesta neuronal automáticos cuando contemplan escenarios de comportamientos de ayuda o de lo contrario, es decir, si observa actos de generosidad y bondad entre su familia, el niño actuará de la misma manera. Según dicha investigación, su cerebro calcula si compartir o no algo con alguien de manera altruista  y que más adelante muestran patrones de respuesta neuronal más controlados, que sirven para predecir la generosidad que desplegarán en un futuro. También es necesario señalar que normalmente se produce un incremento de la generosidad a medida que la persona crece.

En definitiva, es imprescindible que la Navidad sea un momento para que los hijos saquen lo mejor de si mismos y de los demás, para comenzar el Año Nuevo con entusiasmo y optimismo, y no solo con gastos económicos.

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